5) La Madre. Si quieres ver a Jesús, debes tener ojos puros y límpidos; debes comportarte con devoción y humildad en todas tus cosas; debes renunciar a todas las realidades terrenales y despreciarte a ti mismo.
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
lunes, 6 de julio de 2015
domingo, 5 de julio de 2015
Julio 5
4) Muéstrame, pues, a Jesús, y ya no necesito ver ninguna otra cosa. No pido ni deseo otro aliciente fuera de Jesús, tu Hijo, mi refugio particular, tu único gozo. Oh mi Señora, Santa María, ardo en deseos de ver a Jesús, a quien tú amas antes de todo y por encima de las demás cosas. Mi corazón desea a Jesús, mi afecto invoca a Jesús.
Julio 4
Mi alma desea ver a Jesús, porque sé que él es mi bien. Muéstrame el tesoro escondido que reservadamente guardas junto a ti. Yo creo que Jesús es el Hijo unigénito de Dios y el primogénito de tu fecunda virginidad. Confieso que es mi Dios, mi Creador y Redentor, que nació por mi salvación. A él le ruego, por tu medio, poderlo ver y adorar con reverencia. Tú lo envolviste en pañales, por lo cual no es fácil para los extraños verlo y reconocerlo. Por eso, ¿quién podría observarlo, si tú no te dignaras mostrarlo? En efecto, sólo por tu medio tenemos acceso al Hijo y por medio del Hijo al Padre.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)