3) Si tú, mi muy gloriosa Señora, estuvieras conmigo, ¿quién podría estar en contra de mí? Y si me concedieras la gracia, ¿quién podría rechazarme? Abre ampliamente tus brazos hacia mí, en este momento, y en ellos encontraré refugio. Di a mi alma: "Yo soy tu Abogada, no temas. Como una madre consuela a su hijo, así yo te consolaré". Esta es tu voz, dulce María.
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
Mostrando entradas con la etiqueta Imitación María Libro 4 Capítulo 4 Agosto 5. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imitación María Libro 4 Capítulo 4 Agosto 5. Mostrar todas las entradas
miércoles, 5 de agosto de 2015
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)