viernes, 1 de mayo de 2015

Mayo 2

Capítulo VIII

María medianera de la gracia

          1) Queridos hermanos, sean fieles servidores de Jesucristo y amantes devotos de su Madre Santísima, la Virgen María, si quieren ser eternamente felices con ellos en el cielo. Ustedes serán gratos a Dios y a su bendita Madre, mientras sean humildes de corazón y castos de cuerpo; mientras sean modestos en el hablar, prudentes, timoratos, controlados; y con la condición de que no den a nadie ocasión de escándalo o de justas quejas.

Mayo 1

          17) Te ruego, amabilísimo Jesús, en unión con tu dulcísima Madre María y con tus ángeles y santos, haz que mi corazón sea conquistado por ti, enardecido profundamente, visitado más a menudo y conservado en la devoción. Y que, después de los sufrimientos de esta vida, sea conducido a los goces celestiales.

Abril 30

          16) Enciende, pues, mi corazón con nuevo fervor, con más grande y perseverante devoción al alabarte, para que aprenda a rechazar los bienes terrenales y a buscar los celestiales, a gustar y contemplar con María las realidades divinas, regocijándome solamente en ti. ¿Quién podrá ayudarme a mí, pobre criatura, a meditar profunda e intensamente en estas cosas y a vivir aquí junto con Jesús, mi Señor, de tal manera que el mundo entero, con todos sus amantes, pierda todo significado y cuanto antes desaparezca de mi memoria?