12) Oración. A tí, Señor Jesús, y a tu Santísima Madre María, encomiendo mi alma y mi cuerpo para que los guarden para la vida eterna. Oh Jesús y María, mi única esperanza, que en toda tribulación y angustia me socorra su piedad. Ustedes son mis poderosísimos patronos, dignos de ser amados más que todos los santos. Yo, pobre y peregrino en esta tierra, no tengo a nadie, entre todos mis amigos y conocidos, que sea tan fiel y tan amado como ustedes, en quienes confío.
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
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