3) Si reconoces tus errores, cambia tu vida para mejorarla; persevera en el bien y dale devotamente gracias a Dios por sus dones. Hizo otro tanto la Bienaventurada Virgen María, colmada del Espíritu Santo, cuando gestaba a Jesús en su seno. A ejemplo de su mansedumbre, aprende a soportar con paciencia las cruces que encuentres, sometiéndote a la voluntad de Dios, tal como él lo ha establecido desde toda la eternidad. Jesús será tu fuerza y María tu fidelísima Madre, si te comportas como hijo dócil y como servidor devoto, siempre dispuesto a hacer el bien. ¿Quiéres practicar lo que agrada a la Virgen Bienaventurada? "Se humilde, paciente, sobrio, casto y púdico; fervoroso, manso, profundamente devoto, sean raras tus salidas, lee y escribe, pero más a menudo ruega".
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
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