6) Una vida alejada del bullicio del mundo y de los malos deseos siente una sed constante y siempre más intensa de que se le introduzca en los coros de los ángeles, se eleva por encima de las realidades presentes y arde en deseos de gozar de la Suma Trinidad en la eterna gloria. Gloria que ningún santo en esta vida saboreó anticipadamente con mayor intensidad que la bendita y gloriosa Virgen María, constituida como medianera más eficaz que todos aquellos que contemplan y bendicen a Dios.
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
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