martes, 16 de junio de 2015

Junio 16

           4) Que el servicio a María nunca te parezca largo ni pesado, porque servir con el corazón y la palabra a semejante Reina proporciona deleite y alegría. Te procurará, además, una notable recompensa por cualquier acto, aunque mínimo, que hicieras en su honor. La humilde Madre no menosprecia las humildes atenciones; la piadosa Virgen acepta de buena gana aun los modestos obsequios, cuando se ofrecen con espontaneidad y devoción. La dulce Reina y Señora misericordiosa sabe bien que no somos aptos para ofrecerles grandes cosas, ni exige de sus pobres servidores actitudes imposibles. No busca ni necesita nuestros bienes María, a cuya indicación obedece el paraíso. Ella quiere nuestro bien, cuando busca nuestro servicio; desea nuestra salvación, cuando nos pide que la alabemos; persigue la ocasión de ayudarnos, cuando nos incita a honrar su nombre, puesto que se complace en renovar a sus servidores. En suma, es fidelísima en las promesas y muy generosa en los dones.

No hay comentarios :

Publicar un comentario