2) Dulcísimo Jesús, ruego por la abundancia de tu misericordia que me concedas compadecerme de todo corazón de tus penas y también de los dolores de tu Santísima Madre, y derramar abundantes lágrimas al pie de la cruz junto con tu predilecto discípulo Juan, su fidelísimo custodio. Ten por cierto que para mí sería un alivio si, frente a la imagen de tu cruz, pudiese derramar lágrimas incluso exteriormente a causa de la intensidad de mi compasión por ti, que derramaste toda tu preciosa sangre por mí.
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
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